Cuba’s Power Crisis Drives Home Need to Accelerate Energy Transition — Global Issues

Un trabajador recorre las instalaciones de la central termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes en la central provincia de Cienfuegos. La mayoría de las plantas termoeléctricas de Cuba, casi todas construidas con tecnología de la ahora desaparecida Unión Soviética y el bloque socialista de Europa del Este, tienen una vida útil de 30 a 35 años, y se necesitarían entre 40 y 80 millones de dólares para reparar y actualizar cada una. , según ejecutivos de la industria. CRÉDITO: Jorge Luis Baños / IPS
  • by Luis Brizuela (la Habana)
  • Servicio Inter Press

En las últimas semanas, los apagones se han generalizado en las 15 provincias de esta nación insular caribeña.

Las averías en varias de las ocho plantas termoeléctricas y el retraso en el mantenimiento de 18 de sus 20 bloques generadores son la causa de los déficits de generación, según las autoridades.

Además, existen fallas en los sistemas de distribución – líneas, subestaciones, transformadores – debido a la falta de repuestos.

Cuba produce la mitad del combustible quemado en varias de sus plantas termoeléctricas, pero una parte importante depende de las importaciones.

Bajo acuerdos bilaterales, Cuba debería recibir unos 53.000 barriles diarios de petróleo y derivados de Venezuela. Pero el colapso de ese país sudamericano bajo el peso de su persistente crisis hace que los envíos sean irregulares, según informan los medios, aunque el gobierno local no entrega cifras precisas.

También se reporta una disminución en los volúmenes de gas natural asociado al petróleo, utilizado en instalaciones de la costa noroeste, déficit que solo se puede superar mediante nuevos pozos petroleros, según ejecutivos de la industria.

“Las reservas operativas en el sistema eléctrico son bajas y en ocasiones han estado por debajo de lo que se requiere para satisfacer la demanda de energía de los consumidores, lo que significa que el suministro eléctrico se ve afectado necesaria e inevitablemente”, dijo a la televisión el ministro de Energía y Minas Liván Arronte. 14.

Para las familias cubanas, la crisis actual recuerda los prolongados cortes de energía de principios de la década de 1990, cuando tras el colapso de la entonces Unión Soviética, la isla perdió su principal proveedor de combustible.

En septiembre de 2019 se produjo otra crisis energética cuando la administración del entonces presidente Donald Trump (2017-enero de 2021) tomó medidas para evitar la llegada de petroleros a la isla, como parte de las medidas para endurecer el embargo económico y financiero que tiene Estados Unidos. tenía en su lugar contra Cuba desde 1962.

“El gobierno de Estados Unidos se ha dedicado a amenazar y chantajear a las empresas que abastecen de combustible a Cuba, y este es un salto cualitativo en la intensificación y aplicación de medidas no convencionales contra los involucrados en el transporte internacional, sin ninguna autoridad legal o moral”, afirmó el 2020. informe anual sobre el embargo.

Las autoridades de Cuba argumentan que las sanciones dificultan el acceso al crédito para la compra de repuestos y otros insumos, lo que retrasa el necesario mantenimiento de las plantas térmicas.

Las menguantes arcas de Cuba no están en condiciones de asumir gastos extra, dados los efectos de tres décadas de crisis económica y el impacto de la pandemia del covid-19 que ha hecho necesario priorizar las importaciones de insumos médicos y alimentos.

La red eléctrica se encuentra en estado crítico y el aún alto nivel de dependencia de las importaciones de combustibles es un factor de vulnerabilidad y socava la soberanía e independencia energética proyectadas del país, advierten los analistas.

Infraestructura de envejecimiento

Cuba tiene un potencial instalado de más de 6500 MW / h, pero la capacidad de generación real es solo la mitad, y cuando se desconectan varias unidades generadoras del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), es imposible satisfacer la demanda pico de 3300 a 3500 MW / h.

El país cuenta con ocho centrales térmicas con 20 bloques de generación y una capacidad total de unos 2600 MW / h, equivalente al 40 por ciento de la electricidad que potencialmente se puede generar en esta nación insular de 11,2 millones de habitantes.

Varios de ellos son capaces de manejar el crudo extrapesado de Cuba (entre siete y 18 grados API), cuyo contenido de azufre de siete a ocho por ciento aumenta la corrosión en las calderas, por lo que es necesario reducir el tiempo entre mantenimientos de rutina, de 50 a 70. días al año.

Cuba tiene una producción de petróleo y gas acompañante equivalente a 3,5 millones de toneladas anuales (22 millones de barriles), de las cuales se obtienen 2,6 millones de toneladas (16,3 millones de barriles) de crudo y aproximadamente mil millones de metros cúbicos de gas natural, según datos de 2020. publicado por los medios oficiales.

La red de centrales forma la columna vertebral de un sistema que se complementa en las 15 provincias con motores a fuel oil y generadores diésel, que también se han visto afectados por la escasez de repuestos y que utilizan parte de los 150 a 200 millones de dólares mensuales. en las importaciones de combustibles, según informes oficiales.

El resto de la electricidad cubana proviene de gas licuado de petróleo local (casi ocho por ciento), fuentes renovables (cinco por ciento) y tres por ciento de unidades flotantes (patanas), que también utilizan combustibles fósiles, en la Bahía Mariel, 45 km al oeste de La Habana.

Con una excepción, las plantas termoeléctricas, construidas principalmente con tecnología de la extinta Unión Soviética y el bloque socialista de Europa del Este, han pasado su vida útil de 30 a 35 años, y se necesitan entre 40 y 80 millones de dólares para reparar cada planta, según líderes de la industria.

Para paliar la crisis actual, el gobierno anunció un esquema de inversión destinado a reactivar el potencial de generación actualmente no utilizado y priorizar el programa de mantenimiento escalonado.

“Los proyectos de la estrategia incluyen cuatro bloques de generación térmica de 200 MW / h cada uno, que utilizarán crudo nacional y … hoy hay proyectos en diferentes etapas para producir 3500 MW / h a partir de fuentes renovables, los cuales se han visto afectados por la actual crisis “, dijo Arronte.

Energías renovables: altibajos

En 2014, el gobierno cubano aprobó una “Política para el desarrollo de fuentes de energía renovables y uso eficiente de la energía para el 2030”, que tiene como objetivo reducir gradualmente el uso de combustibles fósiles y establece como meta que el 24 por ciento de la energía provenga de fuentes limpias por ese año.

La política también está orientada al fomento de la inversión extranjera, tanto en proyectos locales grandes como pequeños, con el objetivo de mejorar la eficiencia energética y la autosuficiencia, con instalaciones conectadas principalmente a la red nacional.

Según algunas estimaciones, se necesitarán más de tres mil millones de dólares en financiamiento para desarrollar más de 2000 MW / h de nueva capacidad en fuentes renovables durante los próximos nueve años.

El Decreto Ley No. 345 aprobado en 2019 sobre el desarrollo de fuentes renovables contiene incentivos para promover el autoabastecimiento a partir de energías limpias, la venta de excedentes de energía a la red nacional, así como beneficios arancelarios y tributarios para las personas naturales y jurídicas que utilicen estas fuentes.

La ley también propone la instalación de las bombillas LED más eficientes en el alumbrado público, la venta de calentadores solares de agua y electrodomésticos eficientes, así como campañas de educación pública sobre la necesidad de ahorrar energía.

Cuba cerró 2020 con una capacidad instalada de casi 300 MW / h a partir de fuentes renovables, algunas de cuyas instalaciones fueron apoyadas por proyectos e instituciones internacionales.

Los estudios indican que la expansión de las fuentes renovables podría reducir el uso de combustibles fósiles en la generación de electricidad en 2,3 millones de toneladas al año y podría reducir las emisiones de dióxido de carbono en ocho millones de toneladas.

Sin embargo, estas proyecciones chocan con el alto costo de las tecnologías para obtener energía a partir de la luz solar, el viento, el agua y la biomasa.

En Cuba, que apunta a desarrollar todas estas fuentes, el programa de energía solar es el más avanzado, en un país con una radiación solar promedio de más de cinco kilovatios por metro cuadrado por día, que se considera alta.

A fines de julio se publicaron resoluciones que permiten a las personas importar sistemas de energía solar, libres de aranceles aduaneros y sin fines comerciales, así como equipos, repuestos y componentes que generen u operen como fuentes de energía renovable.

Algunas cadenas de tiendas también venden paneles solares por más de 1.500 dólares la unidad, frente a los salarios mensuales de los cubanos que oscilan entre los 87 y los 400 dólares.

Aunque el Estado puede comprar excedentes de energía a consumidores privados, personas consultadas por IPS dijeron que no valía la pena el costo de comprar e instalar un sistema fotovoltaico y los varios años necesarios para recuperar la inversión inicial.

Otro tema pendiente es la tecnología para acumular energía solar para su uso nocturno.

© Inter Press Service (2021) – Todos los derechos reservadosFuente original: Inter Press Service

.

Leave a Comment